El Sodio podría estar silenciosamente arruinando su salud

El Sodio podría estar silenciosamente arruinando su salud

La presión arterial no siempre es una pista

Por Vicki Hackman

Consejo de Hammer: Evite los riesgos a la salud y mal rendimiento atlético asociados

con el exceso de sodio. Limite el consumo de sodio en la dieta a 2.300 mg al día, y reponga electrolitos con Endurolytes de amplio espectro y sodio inteligente. Lea lo que indican las investigaciones sobre los efectos del exceso de sodio en la salud.

Si le parece que no puede dejar la costumbre de ponerle sal a las comidas y se siente seguro porque su presión arterial es normal, esta noticia le debiera permitir una pausa. “Según un nuevo informe, su dosis diaria de snacks salados, alimentos envasados y embutidos podría estar arruinando su salud sin causar ningún signo de advertencia externa”. Los efectos insidiosos de una dieta excesiva en sodio sobre los órganos internos del cuerpo ha quedado de manifiesto en el documento “Sodio Dietético y Salud: algo más que la presión arterial”, publicado en la revista de la American College of Cardiology. El artículo muestra evidencia de efectos adversos en múltiples órganos, incluyendo los vasos sanguíneos, el corazón, los riñones y el cerebro – incluso cuando la presión arterial se  mantiene normal. Los investigadores citan más de 100 estudios para apoyar sus conclusiones.

Los vasos sanguíneos: efectos potenciales incluyen reducción de la función de las células endoteliales (las que forman el revestimiento de los vasos sanguíneos), que están implicadas en la coagulación, la adhesión de plaquetas, y la función inmune. Según los investigadores, en los estudios de animales y seres humanos, la ingesta alta de sodio reduce la función endotelial y aumenta la rigidez arterial  independiente de la presión arterial.

Corazón: Los investigadores citan estudios que muestran que la ingesta elevada de sodio en la dieta puede conducir a la ampliación del tejido muscular que conforma la principal cámara de bombeo del corazón (ventrículo izquierdo), incluso entre las personas con presión arterial normal. En un grupo de gente  con presión arterial levemente elevada, aquellos que excretaban más sodio mostraban una mayor ampliación del tejido muscular. Riñones: Aunque “hay un número limitado de estudios de sujetos sin enfermedad renal… la evidencia sugiere que sodio alto se asocia con función renal reducida.” Un estudio en animales mostró una disminución de la función renal con solamente un aumento mínimo de la presión arterial.

  • Cerebro / sistema nervioso: una dieta crónicamente elevada en sodio puede sensibilizar neuronas simpáticas y aumentar la respuesta a una variedad de estímulos. Incluso sin el aumento de la presión arterial, “el aumento de la descarga simpática crónica puede tener efectos nocivos en órganos específicos”, dicen los investigadores.

Limite su ingesta de sodio

La ingesta promedio de sodio en Chile es de 12.000 mg por día, lejos mucho más de lo necesario. La Asociación Americana del Corazón (y Hammer Nutrition) recomiendan limitar la ingesta diaria de sodio a un máximo de 2.300 mg.  Estas son algunas de las formas más efectivas para controlar la ingesta de sodio:

Evite los alimentos procesados. Alrededor del 70% de sodio en la dieta proviene de alimentos procesados y preparados, incluyendo panes, quesos, carnes procesadas, y salsas. Cuando compre alimentos envasados, revise en la etiqueta  el contenido de sodio.

No agregue sal en la mesa. Si  debe, use un sustituto de sal con poca o nada de sodio, o mejore el sabor con especias, hierbas, vinagre o jugo de limón.

Cuando deba reponer electrolitos durante el ejercicio, elija Endurolytes.  Endurolytes Fizz contiene un completo espectro de minerales, no sólo de sodio y cloruro. Endurolytes contiene sodio en niveles que no abrumar a la capacidad natural del cuerpo para regular este vital mineral. HN

 

Referencia: Farquhar, William B.; Edwards, David G.; Jurkovitz, Claudine T.; Weintraub, William S. Dietary sodium and health: more than just blood pressure. Journal of the American College of Cardiology. 2015;

65(10):1042-1050.

       

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